sábado, 13 de noviembre de 2010



Mar del Plata, 11 de octubre de 2006

Señora : Ángela Matos

Hola Angi, cuando recibas mi carta ya será lunes, hoy es sábado y estoy lejos de casa, anoche seguramente me habrás esperado, como todos los viernes desde hace años cuando empecé reuniéndome con los amigos, al principio vos acostabas a los chicos, ordenabas la casa, te duchabas y me esperabas, al llegar te encontraba mirando la tele con aquel camisón blanco con lunares rosas que tanto me gustaba quitarte. Luego los niños crecieron y sin darnos cuenta emigraron del hogar, últimamente llegaba demasiado tarde y te encontraba durmiendo, las primeras veces estabas preocupada, después enojada, ahora ultimo ya ni eso, mejor para mí, solo me mirabas con esos ojos tuyos que hablan sin palabras y a los que yo esquivaba siempre que podía.
Tenia previsto hablar contigo anoche antes de salir, pero estabas tan contenta con la llamada de los chicos de La Plata que no pude estropearte la velada, tampoco quiero mentirte, no, ya no mas mentiras, te quiero y sé que voy a ser injusto, pero lo peor es que soy cobarde, no pude decirte esto de frente, no encontré el momento, por que no hay momentos para estas cosas, le di muchas vueltas al asunto, era como tener una papa hirviendo en la boca y solo me quedaba quemarme o soltarla, la estoy soltando ya y se que el ardor no solo te dañara a vos sino que la llagas de mi proceder derrumbara la familia que hemos construido en treinta y un años.
Veras, hace algunos años te traicione, no se como fue, la noche, los amigos, no voy a entrar en detalles, no hubiese querido hacerlo, pero lo hice, no se como decírtelo, has sido mi gran amor, la madre de mis hijos, la compañera fiel de todos estos años, pero por el bien de todos, quiero el divorcio.
Tal vez estés pensando en perdonarme, estas cosas pasan en algunas parejas, pero no te lo estoy pidiendo, quiero recobrar mi libertad. Lo nuestro fue hermoso, pero yo necesito mas, a vos todavía te quiero por eso es mi deseo que encuentres alguien mejor que yo y que seas feliz, todavía sos joven y linda, podes edificar una nueva vida.
Sé que me estoy portando como un canalla, pero me enamore, ella tiene treinta años, uno mas que nuestro hijo mayor, me inyecta energía, me hace sentir joven, siento deseos de volver a ser padre, hace ocho años que nos conocemos, trate de olvidarla pero no pude. Lo nuestro se transformo en costumbre, me di cuenta que juntos me siento viejo, cansado, ni siquiera por los nietos que compartimos puedo soportar esta situación. Por esa razón como te habrás dado cuenta fui retirando mis cosas con la lentitud de una hormiga, un día alguna ropa, otras herramientas, fotos de los chicos, en fin aquello que me resultaba imprescindible, anoche no mas viaje, ya estoy instalado, mi abogado se pondrá en contacto con vos la próxima semana, es mejor que no nos veamos, la casa es tuya eso ya esta decidido, no voy a dejarte en la calle, además de una renta para que sigas viviendo en el mismo nivel que lo hemos hecho juntos.
Te quiero mucho, no quería dañarte, pero también quiero una segunda oportunidad, vos también la mereces, aprovechala y sé feliz.
Ah. Habla vos con los chicos, siempre tuviste mas tacto que yo
No me esperes, no voy a volver. Antes de pascua Elisa y yo nos casaremos. Gracias fuiste una buena esposa.




Fernando

martes, 9 de noviembre de 2010

Un Instante.



SOLO UN INSTANTE

En un momento encendí el volcán que en mi ardió siempre, deje deslizar la lava encendida desgranando lenguas de fuego, arrasando las praderas agrestes de mis días y mis noches de desvelo y el jardín quedo tieso se petrificaron mis pimpollos, las hojas no se movieron, la hierba ya unida a los canteros se redujo a cenizas, la vida se paralizo, estallo la fiesta del silencio, los duendes de las tempestades bailaron sin música ni viento, luciendo túnicas grises con grises cabellos quietos.
Tiempo inerte que tal vez solo duro un instante hasta que se apaciguo el volcán, se sucedieron los instantes siguió transcurriendo el tiempo, la lluvia apago el fuego, el sol calentó la tierra, broto la hierba, la brisa movió las hojas, el silencio se pobló de trinos, los duendes se columpiaron en las ramas bailando con los sonidos del viento, y el perfume de la vida se sitúo en su lecho eterno, todo fue un estallido como el que produce el cielo cuando llega la tormenta y se viste de gris, pero todo pasa es el color con que se muda el tiempo, ese tiempo que no es, sino una cadena interminable de instantes con eslabones azules que llamamos tiempo